No deja de ser una satisfacción ver aparecer una segunda edición deUsonia, quiere decir que el libro en algo ha cumplido su cometido, queera iniciar a los lectores en la obra de Frank Loyd Wright. Esta circunstanciame lleva a rememorar tiempos pasados y felices de mi vida, comofue ese año pasado en USA recorriendo ese país por una ruta jalonadacon ejemplos de esa hermosa arquitectura.

Revivo imágenes, el paisajedel campo americano, sus árboles, su gente amable; revivo las impresionesy las sorpresas que la visita a cada obra de Wright nos deparaba. Nuncapodré olvidar el encuentro con la casa del profesor Paul R. Hanna, enPalo Alto, California. El recibimiento hosco de la propietaria, que por seryo un extranjero, me permitió sólo dar una vuelta a la casa con la obligaciónde no tomar fotos, esta condición así como el recibimiento se debea que, en esa época, al menos, las obras de Wright eran tan visitadas quea los propietarios les quitaban intimidad.

De la visita a la casa de LloydLewis, próxima a Chicago, conservo un nítido recuerdo; pudimos recorrerla casa sin propietarios, con tranquilidad, y observarla en sus detalles;el recorrido desde que dejamos el auto hasta llegar a la sala de estar fueuna verdadera “promenade arquitectónica” como decía Le Corbusier.

Wright Frank Lloyd – Usonia