El Centro Champalimaud, dedicado a la investigación y diagnóstico médico, ha abierto la zona marítima a los habitantes de Lisboa. Con una arquitectura más parecida a la de un museo que a la de un centro hospitalario, O Centro de Investigação Champalimaud está ubicado en el espectacular escenario donde el río Tajo desemboca en el océano Atlántico.

Desde este enclave, hace 500 años Vasco da Gama y otros navegantes partieron para descubrir el mundo; una metáfora de los descubrimientos científicos que se llevan a cabo en este centro. El proyecto arquitectónico ha sido encabezado por el arquitecto Charles Correa.

Las instalaciones, con una extensión de 50.000 metros cuadrados, se distribuyen en 3 edificios dejando espacio para una plaza, de generosas dimensiones. Desde esta zona, se puede disfrutar de espectaculares vistas del océano

El objetivo del arquitecto era no convertir el edificio en una especie de museo de arte contemporáneo, pero utilizar las técnicas más novedosas en el interior para investigar científicamente. “Hemos tratado de crear una pieza arquitectónica. Arquitectura es escultura. Arquitectura es belleza. Belleza es terapia”, explica el arquitecto.

Charles Correa ha querido utilizar la naturaleza envolvente como parte de la terapia: el agua, el cielo, la vegetación…El espacio ha recuperado parte del paisaje para los lisboetas, la plaza es de dominio público y las zonas privadas de investigación se han dispuesto en una especie de ying-yang, pudiendo convivir ambas actividades sin molestarse. Pacientes, doctores y científicos pueden disfrutar de patios, terrazas, jardines en varios niveles, mientras que la plaza conecta con el paseo marítimo.