Christian von Ehrenfels (1859-1932), discípulo de Meinong, está considerado como el verdadero fundador de la psicología de la Gestalt. Ya en 1890 publicó un escrito que le haría famoso, Über Gestaltqualitáten [Sobre las cualidades formales]. En él, dejaba constancia de que en la percepción tiene lugar un momento que es independiente de las sensaciones y que está constituido por la así llamada cualidad de la Gestalt. Un triángulo es un triángulo, independientemente del coloren que esté pintado y del tamaño que tenga. También Ehrenfels enunció la siguiente proposición de la psicología de la forma: “El conjunto es más que la suma de sus partes.” Por ejemplo, una melodía esta constituida por un gran número de notas, pero el efecto de una melodía surge del concierto de sus notas. Ehrenfels se pronunció en contra de la psicología que descomponía los elementos y ejerció una fuerte influencia en los psicólogos de la Gestalt David Katz, Wolfgang Kóhler o Max Wertheimer.

En 1916, Ehrenfels publicó una disertación sobre Hóhe und Reinheit der Gestalt [El nivel y la pureza de la forma] que para el diseño sólo adquiriría una gran trascendencia muchos años más tarde. En este estudio describió el hecho de que en cada momento de un proceso de realización toda forma acusa un determinado nivel de creación. Las formas superiores se diferencian de las inferiores porque existe en ellas una mayor unidad y diversidad (pureza de la forma y el nivel de la obra). El concepto de unidad se puede expresar también con la palabra orden, la noción de diversidad con la palabra complejidad. De este modo, se puede determinar el nivel de la forma como el producto del orden (O) y de la complejidad (C).

Según Ehrenfels los poliedros regulares, matemáticamente exactos, son figuras formalmente puras, es decir, todo objeto sencillo que refleje el orden preciso se consigue mediante unos pocos elementos homogéneos y unitarios. Asimismo se puede determinar también la pureza de la forma como un cociente entre el orden (O) y la complejidad (C). Este modelo fue perfeccionado posteriormente por Georg David Birkhoff, que había intentado otorgar una medida cuantitativa al valor estético (M) en el curso de unas investigaciones sobre polígonos.

Partiendo de un enfoque similar, Max Bense desarrolló en los años sesenta la noción de una “estética exacta”, que tenía el lema siguiente: “La creación formal es la producción del orden.” Esta interpretación tenía una estrecha relación con el funcionalismo, con el hecho de desarrollar conceptos formales que se basaran en elementos sencillos y cuerpos geométricos (cuadrado, triángulo, círculo, cubo, pirámide, esfera, etc.). Se proseguía entonces con el planteamiento de Ehrenfels, pero sólo de una manera parcial, es decir, se centraba la atención exclusivamente en el concepto de la pureza de la forma, o en lo que siempre dice Dieter Rams: “Menos diseño es más diseño.” La creación formal siempre se engendra en un ámbito situado entre el orden y la complejidad, por tanto la “medida de la creación” (M) es una función (f) de orden (O) y complejidad (C).