La Bauhaus tenía, en resumen, dos objetivos centrales:

– alcanzar una nueva síntesis estética mediante la integración de todos los géneros del arte y todas las ramafe de la artesanía bajo la primacía de la arquitectura.

-alcanzar una síntesis social mediante la orientación de la producción estética hacia las necesidades de un amplio espectro de clases sociales.

Estos dos aspectos se convirtieron con el paso de las décadas en el alma de la actividad creadora. Además de la aportación puramente pedagógica de la Bauhaus, ésta fue también una “escuela de la vida”, es decir, tanto los docentes como los estudiantes del centro practicaron una filosofía común y constructiva de la vida (Konrad Wünsche, 1989), que al menos en la fase de Weimar, era equivalente a “una vida comunitaria”, como la calificó Moholy-Nagy. Esta identidad común fue también determinante en el fervor casi proselitista con el que las ideas de la Bauhaus fueron transmitidas a todo el mundo. Se pueden encontrar de nuevo aspectos similares en la Escuela Superior de Diseño de Ulm (Hochschule für Gestaltung) después de la segunda guerra mundial.